Hijo de inmigrantes italianos establecidos en el sur de Brasil, João Pozzobon crece en una familia sencilla y piadosa, que reza el Rosario todas las noches. A los 10 años dice a su padre que le gustaría ser sacerdote. Por eso, empieza sus estudios en el seminario de los Padres Palotinos en Valle Veneto, no lejos de su ciudad natal.

Después de unos 10 meses allí, decide regresar a su casa, debido a su débil salud física. A los 14 comienza a tener serios problemas de vista y no puede continuar sus estudios escolares. Por la misma razón, es considerado inhabilitado para el servicio militar. Años más tarde, João dirá sobre su salud:

“Dios, en su bondad infinita, no me consideró incapaz. Me utilizó como soy y me confié a su Madre para la Campaña del Santo Rosario. Nadie es incapaz de servir a Dios.”

Se casa a los 23 años y tiene dos hijos, pero a los 28 años enviuda. Cuatro años más tarde, decide casarse con Victoria Filipetto, con quien tiene otros cinco hijos. Deja su ocupación de campesino para abrir una pequeña tienda en el frente de su casa.

Primeros contactos con Schoenstatt

Es en 1947 que su vida cruza el camino del Movimiento de Schoenstatt. Participa de una jornada de formación espiritual, y también en la bendición de la piedra fundamental del Santuario de Schoenstatt en Santa María. En esta ceremonia está presente el P. José Kentenich, fundador de Schoenstatt. Este hecho lo marcará para siempre. Más tarde, diría:

“Yo me sentía como un alumno del Padre Kentenich.”

João selló su Alianza de Amor con la Virgen el 11 de abril de 1948, el día de la bendición del Santuario en Santa María.

Campaña de la Virgen Peregrina

En septiembre de 1950, João participa, con unos cien hombres, de una serie de charlas. Hablan de la importancia de rezar el Rosario y cómo incentivar una cruzada de oración en las familias. El 10 de septiembre de 1958, en el Santuario, se bendicen dos réplicas de la imagen de la Madre tres veces Admirable, y la Hna. M. Teresinha confía a João una de ellas: “Esta imagen queda a su cuidado. No es necesario que rece el Rosario todas las noches. Solo deberá cuidar que ella peregrine de casa en casa.”

João escribe más adelante:

“Cuando algo proviene de Dios, un hombre puede mover el mundo. Yo le dije a Nuestra Señora: ‘Tengo siete niños y una mujer, y soy responsable ante Dios por mis niños y por mi mujer. Pero si es la voluntad de Dios y la Tuya, un hombre puede mover montañas.’ Y todo fue bien. En los primeros años de la Campaña, yo dedicaba a la Madre y Reina dos horas por día de mi tiempo. Cuando los niños estaban ya más crecidos y podían trabajar en la tienda, pasé a dedicarme exclusivamente a la Campaña. Si Dios quiere que alguien actúe en una tarea, también concede el tiempo para dedicar a su familia.”

Misión evangelizadora popular

João empieza a visitar escuelas, hospitales y prisiones en la región. Y siempre a pie, llevando la imagen, que pesaba 11 kilos, en sus espaldas.

Organiza “misiones” en los pueblos: trae la imagen de la Virgen y las familias se reúnen para rezar el Rosario. Predica el Evangelio, habla sobre conversión y pregunta sobre el estado material y espiritual de las familias, y regresa unos días más tarde, trayendo ayuda material y también un sacerdote para celebrar la Misa, para confesar, casar las parejas y bautizar los niños. ​

Gracias a su entrega, muchas familias regresan a la Iglesia; se organizan peregrinaciones al Santuario de Schoenstatt; se establece la adoración eucarística en varias parroquias; se construyen capillas en los pueblos.

Tiempo de pruebas

Con el tiempo, João no puede hacer más visitas con la Virgen Peregrina por su cuenta; entonces las Hermanas de María de Schoenstatt hacen copias de la imagen peregrina, pero en una medida más pequeña para hacer más fácil su transporte por otros voluntarios.

El 30 de diciembre de 1972, Pozzobon es ordenado Diácono Permanente. Desde entonces, el Diácono João Pozzobon es puesto a duras pruebas. Al principio, su trabajo no es comprendido y es, a menudo, criticado. Pero permanece obediente a su obispo y su párroco.

Compromiso con los más pobres

Don João funda la “Villa Noble de la Caridad”, donde construye casas para familias pobres que vivían en la calle:

“Allí yo entendí el significado del Vía Crucis, la aflicción del Cristo que solo podemos imaginar. El sufrimiento de nuestros hermanos causado por aquellos que no hacen ningún esfuerzo para sacrificarse por el otro. Confío en la Divina Providencia. Nunca he sido un hombre rico, pero sé que Dios no abandona a los que sirven a su prójimo.”

Entonces Pozzobon y un grupo de voluntarios empiezan a distribuir ropa, comida y educar al trabajo a las personas de la Villa Noble de la Caridad. Plantan árboles frutales y flores. Su objetivo es ayudar a los pobres a conquistar dignidad y autoconfianza.

“Quería tanto cambiar este mundo tan dominado por el materialismo. Traer a Jesús, traer Su mensaje, y que todos se tornasen buenos y amasen a sus hermanos. Sentía mucha fuerza y alegría, y me puse a disposición de la Madre aceptando todos los sacrificios que Ella me enviara. Por amor a esta imagen sagrada, he tenido dos mil lechos diferentes en la oscuridad de la noche, entre los lirios de los campos y el bosque. Ella siempre me acompañó en las marchas largas, cruzando valles y ríos, y cuando me sentaba en el camino diciéndole: “¡Mamá, no puedo más!” Cuando pasé por humillaciones y dificultades, Ella siempre me acompañó. Por mis propias fuerzas nunca podría haber hecho todo esto.”

La última peregrinación

El 15 de junio de 1985, en el Santuario João ofrece su vida por el crecimiento de la Campaña del Rosario. En la mañana del 27 de junio de 1985, camina por el costado de la ruta bajo una niebla gruesa para ir a la Misa en el Santuario de Schoenstatt de Santa María, como lo hacía todas las mañanas, cuando es atropellado por un camión. Es llevado aun con vida al hospital, pero luego allí fallece.

Don João Pozzobon viajó más de 140.000 kilómetros con la imagen de la Virgen Peregrina y realizó una gigantesca misión evangelizadora popular en sus casi 40 años de apostolado.

La Campaña de la Virgen Peregrina, según el deseo de Don João, continúa creciendo. Ahora está presente en más de 100 países visitando a millones de familias en todo el mundo.